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'Tengo miedo de los vivos que no respetan la palabra "siempre", porque no la conocen. No saben todavía que siempre está al otro lado, que siempre existe sólo para la muerte.
Para la vida siempre es todavía.
En el País de Nunca Jamás, el País del Todavía.'
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Es difícil creer que las cosas que no se ven son más importantes que las que se ven, pero es cierto. No ves la célula cancerígena que está invadiendo tus pulmones. No ves lo que te mata. No ves el espermatozoide de tu padre cuando fecunda al óvulo de tu madre. No ves lo que da vida. Sólo ves cosas que no tienen nada que ver contigo, como el mar, como las montañas o como los ríos. Cosas que siguen su curso sin ti o contigo, mientras que las cosas invisibles determinan tu vida. Las feromonas en el cuello de una camisa son más importantes que los ojos que te miran.Te enamoras de unas feromonas y crees que te has enamorado de unos ojos. El que tenga ojos para ver, que vea. Pero yo tenía los ojos cerrados.
"Zeus le dijo al dios herrero Hefestos que moldeara a Pandora en arcilla. Atenea le insufló la vida y Afrodita le concedió la belleza. Hermes le enseñó su astucia y también concertó su boda con el crédulo hermano de Prometeo, Epimeteo. Prometeo (>>previsión<<) advirtió a Epimeteo (>>improvisación<<) sobre Pandora, pero él no le hizo caso y se casó con ella; más aún, aceptó como dote una vasija sellada de regalos divinos. Lo que la pareja no sabía era que la vasija contenía todos los males del mundo. La vasija contenía todo tipo de aflicciones: enfermedad, trabajo, vicios, locura, vejez... Lo único bueno que había en ella era la esperanza que descansaba en el fondo. Pese a las advertencias de su marido, un día Pandora cedió a su curiosidad y abrió la vasija, liberando así el mal en el mundo y cerrándola justo antes de que la esperanza saliera."
La esperanza es lo último que se pierde...
Con la vida me pasa como con los libros. Me gustaría pasar las páginas y saber ya cómo acaba todo. Me gustaría saber el final de mi historia. Si vendrá el héroe. Si quemarán a la bruja. Pero la vida no es como los libros. En la vida, como en los libros, si pasas las páginas demasiado deprisa llegas al final antes de tiempo y en la vida, a diferencia de los libros, el final es la muerte y no se puede volver atrás para releer las páginas que uno ha leído demasiado deprisa. Querer conocer el futuro es querer anular el tiempo, es llegar a la muerte prematura con demasiadas páginas en blanco.'Aunque seamos malditas, 49'